La historia de uno de los grandes lideres de la Nación Qom
1884
También mencionado como Shintaqqui o Sinatquí, Cambá (negro) es un apodo que alude a su tez morena, seguramente producto del mestizaje entre tobas y prófugos esclavos brasileros.
Era un indio de porte gigantesco, destacado por su fuerza física, bravura y destreza en la guerra contra las fuerzas militares. Estuvo siempre al frente de las batallas, combatía desnudo, a pie, empuñando como única arma la lanza, propia de su jerarquía. En una oportunidad, en las cercanías de Resistencia envió un emisario para desafiar al jefe del Destacamento a "que saliese para arreglar a lanza y sable".
Compartía con Yaloshi el dominio del Bermejo inferior sobre ambas márgenes, entrenaban a sus comunidades para la guerra y organizaban la sembradíos de mandioca, maíz, poroto, papa y zapallo.
En 1876 junto al cacique vilela Leoncito, atacó la el Paraje San Fernando, donde existían varios obrajes que explotaban la riqueza forestal.
En 1879 en una avanzada de las autoridades nacionales se funda la ciudad de Formosa. Cambá junto a otro importante cacique toba, Juan el Raí, aumentan la presión y planean atacar Resistencia. Se organiza una campaña a cargo del coronel Manuel Obligado, que logra desbaratar el asalto, aunque los enfrentamientos crecen en intensidad.
En 1884 las fuerzas del coronel Ignacio Fotheringham, apresan y ejecutan a Yaloshi. Cambá llega al lugar y ante su gente jura vengar la muerte de su camarada, aunque él es el próximo objetivo de Fotheringham. Éste en su viaje de retorno a Formosa, al llegar a los esteros de Loguajaranaquí, por los indios que llevaba prisioneros, se da cuenta que está en territorio de Cambá y elabora una estrategia para capturarlo.
Entrega regalos, ropa y víveres a los prisioneros, y les dice que pueden volver a sus tolderías, además envía un mensaje al cacique instándolo a rendirse: "Si obedece, mejorará él y su tribu, si no escucha el buen consejo, morirá como Yaloshi, fusilado y ahorcado". Al día siguiente - 6 de diciembre de 1884- envía al mayor Fraga con una partida de 35 hombres a seguir las huellas de los liberados, el militar localiza el campamento de Cambá, no se encuentra el cacique y en un ataque que deja 14 muertos en el campo, dispersa a sus pobladores. Fraga se instala en las cercanías y a la mañana siguiente se encuentra rodeado por Cambá y 200 guerreros, la mitad a caballo.
"El combate principió a las 9 a.m. y duró hasta las 11:30. Para abrir la lucha los sitiadores profirieron desde un bosque próximo la gritería atávica. Se escucharon imprecaciones e insultos en el mejor castellano, pues la legión indígena estaba también integrada por criollos incorporados a la causa nativa. Fraga distribuyó su gente y aguardó el ataque prescindiendo de la lluvia de flechas y tiros de fusilería que lo hicieron blanco durante una hora.
Súbitamente Sinatquí, dejando la caballería de reserva en el bosque, tomó personalmente la ofensiva con los infantes flecheros y fusileros. El blandía su lanza descomunal. Avanzaban por trechos atrincherándose tras los grandes hormigueros monticulares (tacurú) que cubrían el abra. Ya estaban a cincuenta metros del enemigo. Fraga dio la orden de fuego. Un balazo en la garganta interrumpió la clarinada del trompa. Pero los rémingtons barrieron el campo.
Treinta guerreros cayeron sin vida. Sinatquí, malherido, postrado, vociferaba exhortando a la caballería a decidir la suerte del combate. En el trance, el baqueano Carayá, que acompañaba a la partida, señaló al moribundo: "Aquel... Cambá!". El cabo Luna, "un desalmado de cuenta", corrió hacia el herido, lo ultimó a puñaladas, lo degolló y ensartó la cabeza en su propia lanza. El trofeo macabro, así enarbolado, quedó como emblema de victoria, enclavado sobre uno de los montículos del campo de batalla, próximo al campamento de Sinatquí"
El parte militar decía: "Ya que tantas veces le habían dado por muerto al terrible indio y tantas veces había resucitado, que esta vez por lo menos, quedaría sin dudas constatado su finis".
También mencionado como Shintaqqui o Sinatquí, Cambá (negro) es un apodo que alude a su tez morena, seguramente producto del mestizaje entre tobas y prófugos esclavos brasileros.
Era un indio de porte gigantesco, destacado por su fuerza física, bravura y destreza en la guerra contra las fuerzas militares. Estuvo siempre al frente de las batallas, combatía desnudo, a pie, empuñando como única arma la lanza, propia de su jerarquía. En una oportunidad, en las cercanías de Resistencia envió un emisario para desafiar al jefe del Destacamento a "que saliese para arreglar a lanza y sable".
Compartía con Yaloshi el dominio del Bermejo inferior sobre ambas márgenes, entrenaban a sus comunidades para la guerra y organizaban la sembradíos de mandioca, maíz, poroto, papa y zapallo.
En 1876 junto al cacique vilela Leoncito, atacó la el Paraje San Fernando, donde existían varios obrajes que explotaban la riqueza forestal.
En 1879 en una avanzada de las autoridades nacionales se funda la ciudad de Formosa. Cambá junto a otro importante cacique toba, Juan el Raí, aumentan la presión y planean atacar Resistencia. Se organiza una campaña a cargo del coronel Manuel Obligado, que logra desbaratar el asalto, aunque los enfrentamientos crecen en intensidad.
En 1884 las fuerzas del coronel Ignacio Fotheringham, apresan y ejecutan a Yaloshi. Cambá llega al lugar y ante su gente jura vengar la muerte de su camarada, aunque él es el próximo objetivo de Fotheringham. Éste en su viaje de retorno a Formosa, al llegar a los esteros de Loguajaranaquí, por los indios que llevaba prisioneros, se da cuenta que está en territorio de Cambá y elabora una estrategia para capturarlo.
Entrega regalos, ropa y víveres a los prisioneros, y les dice que pueden volver a sus tolderías, además envía un mensaje al cacique instándolo a rendirse: "Si obedece, mejorará él y su tribu, si no escucha el buen consejo, morirá como Yaloshi, fusilado y ahorcado". Al día siguiente - 6 de diciembre de 1884- envía al mayor Fraga con una partida de 35 hombres a seguir las huellas de los liberados, el militar localiza el campamento de Cambá, no se encuentra el cacique y en un ataque que deja 14 muertos en el campo, dispersa a sus pobladores. Fraga se instala en las cercanías y a la mañana siguiente se encuentra rodeado por Cambá y 200 guerreros, la mitad a caballo.
"El combate principió a las 9 a.m. y duró hasta las 11:30. Para abrir la lucha los sitiadores profirieron desde un bosque próximo la gritería atávica. Se escucharon imprecaciones e insultos en el mejor castellano, pues la legión indígena estaba también integrada por criollos incorporados a la causa nativa. Fraga distribuyó su gente y aguardó el ataque prescindiendo de la lluvia de flechas y tiros de fusilería que lo hicieron blanco durante una hora.
Súbitamente Sinatquí, dejando la caballería de reserva en el bosque, tomó personalmente la ofensiva con los infantes flecheros y fusileros. El blandía su lanza descomunal. Avanzaban por trechos atrincherándose tras los grandes hormigueros monticulares (tacurú) que cubrían el abra. Ya estaban a cincuenta metros del enemigo. Fraga dio la orden de fuego. Un balazo en la garganta interrumpió la clarinada del trompa. Pero los rémingtons barrieron el campo.
Treinta guerreros cayeron sin vida. Sinatquí, malherido, postrado, vociferaba exhortando a la caballería a decidir la suerte del combate. En el trance, el baqueano Carayá, que acompañaba a la partida, señaló al moribundo: "Aquel... Cambá!". El cabo Luna, "un desalmado de cuenta", corrió hacia el herido, lo ultimó a puñaladas, lo degolló y ensartó la cabeza en su propia lanza. El trofeo macabro, así enarbolado, quedó como emblema de victoria, enclavado sobre uno de los montículos del campo de batalla, próximo al campamento de Sinatquí"
El parte militar decía: "Ya que tantas veces le habían dado por muerto al terrible indio y tantas veces había resucitado, que esta vez por lo menos, quedaría sin dudas constatado su finis".